¿Por qué hemos puesto en marcha este proyecto?

La manera en la que vivimos esta cambiando mucho y muy rápido; las estructuras familiares, las relaciones en los vecindarios y en los barrios, las cotas de libertad individual y autonomía personal que hemos alcanzado y a las que no queremos renunciar… Y todo esto ocurre en un contexto de aumento de la longevidad, planteándonos como sociedad nuevos e importantes desafíos.

¿Cómo articulamos en este contexto respuestas colectivas a los retos que nos plantea una dimensión tan esencial, cotidiana y permanente de la vida, como son los cuidados?

¿Cómo organizamos la provisión de cuidados y apoyo cuando aparecen realidades como la soledad, el aislamiento, la enfermedad, la fragilidad o la falta de energía?

¿Cúal es el papel de la comunidad y de lo comunitario en la mejora de la calidad de vida y el buen vivir de las personas mayores cuando aparecen estas realidades?

En LKaleak son las personas mayores las que, junto con otras personas y agentes de la comunidad, identifican los atributos que pueden permitir hoy (re)construir relaciones de atención y apoyo e idean y diseñan los mecanismos y redes de colaboración que permitan mantener la vinculación con la comunidad a la que se pertenece y satisfacer necesidades, especialmente, las relacionadas con la dimensión social y relacional y hacerlas tangibles en los escenarios de vida cotidiana de esas personas mayores.

Se trata de identificar los elementos que nos permitan construir un modelo realista y útil, que engarce con nuestra cultura e idiosincrasia y que, a la vez, proyecte cambio y transformación en prácticas y mentalidades, con relación a lo comunitario, acordes con una realidad que siendo diferente, sigue planteando la necesidad de gestionar vínculos y relaciones en un espacio común de derechos, pero también de obligaciones.

No podemos olvidar que el deseo y la voluntad generalizada de envejecer y ser cuidado en el entorno habitual, evitando en la medida de lo posible la institucionalización, exige articular sistemas que posibiliten la permanencia en el entorno comunitario. En ese sentido, es importante comprender que construir o reconstruir los vínculos comunitarios y pensar colectivamente cómo compartir responsabilidades en el cuidado, es un elemento crítico para la mejora de la calidad de vida, tanto de las personas mayores, como de los miembros de la comunidad en la que éstas viven; construir comunidad real supone asumir que la vulnerabilidad es un hecho consustancial a la vida, que los cuidados son una dimensión esencial, ordinaria y permanente de nuestras vidas, que todos somos seres que recibimos y damos cuidados de forma permanente y en los diferentes momentos de la vida y, por ello, tratamos de identificar los principios que en esta sociedad del siglo XXI serán críticos para poder dar respuesta a los desafíos a los que nos enfrentamos con relación al aumento de la longevidad y en particular al apoyo, cuidado y atención a la fragilidad.

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