Pies para qué los quiero…

…Si tengo una comunidad con la que juntarme y compartir buenos momentos.

Hoy queremos hablaros de unas alas. Pero no de unas alas cualquiera, sino de unas construidas de pensamientos, emociones y colores. Unas alas en cuya creación se ha volcado un grupo de personas mayores que han involucrado a todo un barrio y parte de la ciudad.

Las precursoras de esta iniciativa fueron las artistas del Hogar de Jubilado de Egiatarra, dirigidas por Naiara Palacios en el marco del proyecto FOCUS, del que ya os hablamos hace unos meses. Pero… ¿De dónde surge la idea de construir unas alas gigantes?

Todo comenzó con una exposición que el grupo hizo alrededor de la figura de Frida Kalho. Tras ella e inspiradas por una de sus frases más famosas “Pies para qué los quiero si tengo alas para volar” alguien lanzó la idea de construir entre todas unas alas. La idea fue seduciendo poco a poco a las artistas que, entre todas, fueron dando forma. Una de las cosas que más interesó al grupo fue la posibilidad de implicar a muchas personas en la construcción de estas alas, aunque aún no sabían lo que estaban a punto de conseguir.

Para la creación de las plumas se decidió utilizar las páginas de unos libros de bricolaje que había en Egiatarra y que nadie leía. Así, les dieron un nuevo uso y todas sus páginas se convirtieron en plantillas de plumas. Empezaron quedando ellas todos los martes, pero poco a poco fueron involucrando a personas y entidades del barrio de Egia (os hablamos más adelante de ellas) para que crearan sus propias plumas en sus casas o fueran a recortarlas con ellas.

No había límites a la creatividad, en cada pluma se podían poner frases, pintar con diferentes colores y pinturas, pegar materiales con o sin relieve… Cada pluma tiene una personalidad, una historia y una emoción diferente. Esta diversidad de estilos y de personas es lo que ha hecho tan especial la construcción de estas alas.

Todo el proceso de construcción ha sido muy emocionante y ha demostrado que el arte y la creatividad tienen el poder de unir personas diversas del barrio para la construcción de un sueño/acción común liderado por un grupo de mujeres de entre 78 y 90 años.

¿Y ahora qué?

Ahora las alas están en Egiatarra (Paseo del Duque de Mandas 48, bajo) para quien las quiera ver. Pero como nos dijo Carmen, que participó en el proceso y tiene 80 años, “Oye, pero estas alas, habrá que sacarlas de aquí para que la gente las vea y sepan de lo que somos capaces las personas mayores, ¿no?”.

Dicho y hecho. A partir del 12 de septiembre y coincidiendo con las fiestas de Porrontxos, las alas se colocarán en el Restaurante Garraxi de la calle Tejería. ¿Os veremos por allí?

Proyecto artístico Fucus en el barrio de Egia de Donostia / San Sebastián

Gracias a todas las personas que se involucraron:

Fue mágico ver cómo muchas personas se involucraban en el proyecto. Por ejemplo, Esther, la peluquera de Egiatarra instaló en la peluquería una centralita de corte y recogida de plumas. Begoña, hizo lo propio en la cafetería y enseguida la voz se fue extendiendo hasta los grupos de memoria, Goizaldiak, sevillanas, Aspeonce y, en general, a todas las personas que entraban en Egiatarra que veían que estaban pintando y recortando plumas y se unían al grupo. Pero la cosa no terminó ahí. Pronto este proyecto traspasó las puertas de Egiatarra para implicar a personas y comercios del barrio.

Tabakalera volvió a ser un gran aliado sumándose Ubik, el departamento de Mediación, la  cafetería Terzi, Arizmendi y Madamar, a la creación de plumas sin dudarlo. Hirikilabs se implico prestando sus instalaciones y materiales para recortar la base sobre la que pegar las plumas,  y también personas de UBIK y del departamento de mediación vinieron a ayudarnos el mismo día del montaje de las alas.

Varios comercios como Calzados Gonzalez, la Mercería Kontxi, las farmacias Valencia y Mendiaraz, se involucraron en cuanto conocieron el proyecto y otras muchas entidades también quisieron participar: el espacio de co-working Galerna, las asociaciones “Ongietorri Eskolara”, En Bici sin Edad (CWA), el grupo de mujeres de Dandai, Afagi, Caritas, el grupo de teatro comunitario ONDOKO, el grupo musical de Plus55, la radio Ttanttakun, el Hogar del Jubilado Txokoberri, Emaús Fundación Social, la escuela Ortzadar, la casa de Cultura y su biblioteca. Los más jóvenes también tomaron parte desde el Haurtxoko y el Gazteleku de Egia. Además, movilizados por Donostia Lagunkoia, se sumaron departamentos del ayuntamiento como Alcaldía, Participación, Proyectos y obras, Servicios Sociales, Movilidad y Promoción de la Salud.

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